El CDC admite que no hay pruebas de que el COVID-19 sea un virus transportado por el aire y que han estado engañando al público todo el tiempo

Los llamados “expertos” nos han fallado.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han admitido (https://www.politico.com/news/2020/09/21/cdc-coronavirus-spread-airborne-419363) que la organización ha engañado al público a lo largo de toda la pandemia de coronavirus, retractándose de su afirmación de que el COVID-19 es un virus de transmisión aérea.

“Los CDC están actualizando actualmente sus recomendaciones con respecto a la transmisión aérea del SARS-CoV-2”, explicó el CDC en una nota publicada a principios de esta semana.

“Esto fue un error por parte de nuestra agencia y me disculpo en nombre del CDC”, dijo John Brooks, director médico de la Respuesta de Emergencia de COVID-19 del CDC, en una llamada a los profesionales médicos el lunes.

Las directrices actualizadas señalan que el COVID-19 “se cree que se propaga principalmente de persona a persona”.

“Es posible que una persona pueda contraer el COVID-19 al tocar una superficie u objeto que tenga el virus y luego tocarse la boca, la nariz o posiblemente los ojos. No se cree que esta sea la principal forma de propagación del virus, pero aún estamos aprendiendo más sobre cómo se propaga este virus”, afirman las nuevas directrices, y los CDC analizan cuidadosamente sus palabras para señalar que no hay pruebas concretas que respalden su afirmación.

Esta está lejos de ser la primera vez que el CDC ha admitido haber engañado al público sobre COVID-19 para avivar la histeria colectiva entre el público.

168.864

Según el CDC, ese es el número de “muertes relacionadas con COVID-19” en los Estados Unidos al 31 de agosto.

Por supuesto, en apariencia, casi 170.000 muertes, especialmente cuando faltan tres meses para el 2020, es aterrador por decir lo menos.

Pero, como siempre, el diablo está en los detalles.

De las 168.864 muertes reportadas, sólo el 6% de ellas tenían a COVID-19 como única causa de muerte.

El otro 94% tenía, en promedio, 2,6 causas adicionales listadas por cada muerte.

Para el 6% de las muertes, COVID-19 fue la única causa mencionada. Para las muertes con condiciones o causas adicionales a COVID-19, en promedio, hubo 2.6 condiciones o causas adicionales por muerte.” – Página web del CDC

En resumen, según datos oficiales del CDC, aproximadamente 10.000 de las 168.864 “muertes relacionadas con COVID-19” pueden ser atribuidas a COVID-19 solamente.

10.000 – menos que el promedio de muertes por gripe por año en los Estados Unidos.

Entonces, ¿por qué los políticos – junto con sus amigos de los medios de comunicación falsos – piden más encierros y clausuras que destruyen la economía?

¿Se trata realmente de proteger a los estadounidenses de COVID-19. . .

. . . O es más sobre tratar de afectar el resultado de las elecciones generales del 3 de noviembre?

Los expertos científicos y médicos le han fallado al público consistentemente durante la estafa de COVID-19. La causa puede ir más allá de la mera incompetencia, y es probable que estos expertos exploten la crisis para impulsar su agenda política tecnocrática preferida de globalismo totalitario.

Great news for a very healthy president!

Un nuevo estudio de Harvard ha indicado que los pacientes que se recuperan de COVID-19 quedan inmunizados contra la reinfección durante cuatro meses, lo que significa que el Presidente Donald Trump podría reanudar la campaña completa sin ningún riesgo para la salud pública.

El Hospital General de Massachusetts (MGH), afiliado a Harvard, ha descubierto que los pacientes graves con COVID-19 desarrollan una fuerte respuesta inmunológica al virus, lo que suponen que les da protección contra la reinfección durante cuatro meses. El estudio fue publicado en la revista “Science Immunology”.

Richelle Charles, investigadora de la División de Enfermedades Infecciosas del Hospital General de Massachusetts y una de las principales contribuyentes al estudio, señaló que su investigación tenía por objeto abordar la “gran laguna de conocimientos en cuanto a la duración de las respuestas de los anticuerpos” en los pacientes recuperados de COVID-19. Estudiaron muestras de sangre de 343 pacientes para determinar sus conclusiones.

Descubrieron que los pacientes que se recuperan de COVID-19 tienen un total elevado del anticuerpo, inmunoglobulina G (IgG) en su sangre durante cuatro meses. También descubrieron que la sangre de los pacientes recuperados tiene la presencia de anticuerpos neutralizantes protectores que también los protegen de la reinfección.

“Eso significa que es muy probable que las personas estén protegidas durante ese período de tiempo”, dijo Charles. “Demostramos que las respuestas de los anticuerpos clave de COVID-19 persisten”.

Los investigadores afirman que los hallazgos ayudarán a mejorar la eficacia de las pruebas de hisopado nasal, que han sido notoriamente poco fiables a lo largo de la pandemia de COVID-19.

“Hay muchas infecciones en la comunidad que no detectamos a través de las pruebas de PCR durante la infección aguda, y esto es especialmente cierto en áreas donde el acceso a las pruebas es limitado”, dijo Jason Harris, un especialista en enfermedades infecciosas pediátricas del MGH.

“Saber cuánto tiempo duran las respuestas de los anticuerpos es esencial antes de que podamos usar las pruebas de anticuerpos para rastrear la propagación de COVID-19 e identificar los ‘puntos calientes’ de la enfermedad”, añadió.

Big League Politics ha informado sobre cómo las pruebas de mala calidad han llevado a que la histeria masiva de COVID-19 se arraigue en todo el país:

Los expertos científicos están planteando preocupaciones sobre la eficacia de las pruebas de COVID-19, afirmando que son demasiado sensibles al virus y registrando una cantidad astronómica de falsos positivos como resultado.

Los expertos afirman que las personas que se someten a las pruebas dan resultados “positivos”, a pesar de que prácticamente no hay forma de que puedan propagar el COVID-19 con la cantidad insignificante del virus en su sistema. Las pruebas están recogiendo rastros de COVID-19 y reportándolos como pruebas positivas, lo que alimenta la histeria impulsada por los medios de comunicación.

Las pruebas de PCR que se han utilizado con mayor regularidad para las pruebas de COVID-19 dan una respuesta de sí o no con respecto a las infecciones. Los expertos afirman que esto es lamentablemente inexacto para hacer consideraciones de salud pública.

“Hemos estado usando un tipo de datos para todo, y eso es sólo más o menos – eso es todo. Estamos usando eso para los diagnósticos clínicos, para la salud pública, para la toma de decisiones políticas”, dijo el Dr. Michael Mina, que es epidemiólogo en la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard.

El Dr. Mina está pidiendo más pruebas de COVID-19, pero no bajo el régimen que está actualmente en vigor en todo el país en este momento.

“De hecho, deberíamos aumentar las pruebas a todas las personas diferentes”, dijo, “pero tenemos que hacerlo a través de mecanismos totalmente diferentes”.

La administración Trump anunció la semana pasada que comprará 150 millones de pruebas rápidas, que los expertos dicen que son más precisas porque determinan la cantidad de virus que hay en un individuo en particular. Esta información puede determinar con mayor precisión quién necesita ser puesto en cuarentena.

“Es realmente irresponsable, creo, renunciar al reconocimiento de que esto es un asunto cuantitativo”, dijo el Dr. Mina.

Los datos de las pruebas en Massachusetts, Nevada y Nueva York muestran que hasta el 90 por ciento de las personas que dan positivo no tienen casi ningún virus. Por supuesto, esta noticia solo se está dando a conocer ahora que la gran mayoría del público ya ha perdido su alma por el caos y la confusión de la estafa.

Los hallazgos del estudio de Harvard les caerán mal a los políticos demócratas que quieren demonizar al Presidente Trump y evitar que reanude su campaña tras su recuperación de COVID-19.

El CDC admite que no hay pruebas de que COVID-19 sea un virus transportado por el aire y que han estado engañando al público todo el tiempo

La caída del Águila


Marlon Prieto
15/04/2020.

La gran mayoría de personas nos acostumbramos a la teoría de Monroe: “América para los americanos”, como si fuera algo normal, pero que tristemente ha permitido es el avasallamiento y asesinato de millones de personas en el mundo por esa
potencia norteamericana, pero tal vez ahora los residentes del planeta tierra por fin lo estén observando o conociendo y con motivo del mortal virus que le da la vuelta al mundo reclamando vidas.

Se ha evidenciado por el virus que gringolandia no es el imperio del sueño de millones, no es real, se volvió inexistente cuando sale a flote que tiene en su país más de 40 millones de pobres en la miseria, sin trabajo ni afiliación a salud, toda una vida de engaño, solo una fachada con maquillaje y enlatado de película enjalmosa, ya solo es un tigre de papel, el país más endeudado del mundo y que ahora se fue a invadir Venezuela para apropiarse de su riqueza, pero el mundo lo rechazó y le exigió a Trump que mirara los miles de muertos que a diario caen en su país por el Covid-19.

Son un poco más de 100 años de posesión como imperio del mal; invasor, criminal, explotador y destructor de la tierra y millones de seres humanos.

Su historia de invasiones yankis para explotar los pueblos, son por decenas, aduciendo democracia y libertad, pero a dónde ha llegado solo ha sembrado fascismo y míseria. No olvidamos los tres millones de asesinados en Vietnam, el millón de Irak, los cientos de miles en Siria y Libia, Afganistán o Yugoeslavia, solo por mencionar sus últimas invasiones e intervenciones militares.

El fin de Estados Unidos como imperio, va de la mano del también hundimiento del modelo neoliberal, eso ya nadie lo atajara, estamos inevitablente ante el cambio de una era injusta, por otra forma para respetar la vida y la dignidad humana, nada volverá a ser igual, otros gallos cantaran.

Será que al fin veremos la autodeterminación de los pueblos, tan odiada por el águila, y ahora con pocas plumas, pero tan importante para la verdadera libertad que por ahora seguirá exclavizada hasta cuando caída en poco tiempo el telón de la infamia.

Simulacro de cuarentena

Jorge Guaneme Pinilla

En un remoto pueblecito de cuyo nombre ya no puedo acordarme, gobernaba una alcaldesa muy celosa de la salud de sus parroquianos.
Aburrida de que en la localidad nada cambiaba, todo se repetía, como si el tiempo se hubiera detenido, la alcaldesa decidió un día poner el lugar a tono con lo que acontecía en el resto del mundo. Y para salir del marasmo e imprimirle a la población un barniz de cambio, decretó un simulacro.
Basándose en el principio de precaución y considerando que en cualquier momento podía llegar lo inesperado, digamos un virus, como había sido el caso de una lejana nación al otro lado del mundo, la burgomaestra decretó simulacro de pandemia y ordenó a todos los parroquianos encerrona total durante el fin de semana que se aproximaba. Sólo por aplicar el principio de precaución, dijo, tan sólo para espantar el hastío.
Y el pueblo, acostumbrado a recogerse en casa a diario porque no había a qué salir, obedeció. Pero transcurrió el fin de semana y al lunes siguiente el planeta despertó bajo la declaratoria de pandemia global. Que el virus acababa de arribar a puertos y aeropuertos, decían las noticias. Y contra todo lo esperado, el simulacro en el pueblo se prolongó indefinidamente.
El aburrimiento de los parroquianos invadió entonces los hogares. No se podía salir ni a la esquina de la casa. Al cabo de unas semanas, se hizo insoportable. Fue cuando Mariajosé y Josemaría, decidieron invitar a una fiesta clandestina para burlar la encerrona. Invitaron a una decena de compinches, deseosos de reunirse a intercambiar chismes, sin los cuales la vida de pueblo se haría invivible. Carmencita y Rodrigo entre ellos, enamorados como estaban, acudieron a la secreta encerrona clandestina pues iban a anunciarles su compromiso reciente y la cercana fecha de su matrimonio. Tras la libación de exquisitos licores y la degustación de las delikatessen que cada uno había llevado, pasaron a los pasabocas de chismes.
Se oyeron entonces las más variadas y disparatadas versiones sobre la pandemia. Que los científicos chinos, asfixiados por el aire viciado que respiraban en Pekín, inventaron un virus a manera de antídoto para frenar definitivamente el cambio climático, y que, para asombro de los habitantes de Pekín, tras unas pocas semanas de pandemia, el cielo de la ciudad se había tornado transparente y nítido, lo cual hizo superfluo el uso de tapabocas que usaban para evadir el aire viciado que había antes.
Pero surgieron opiniones distintas: si el virus amenazaba acabar con esa nefasta especie humanoide que todo lo degrada y destruye, bienvenido sea, puesto que nos ahorraría la preocupación por el cacareado cambio climático y se salvarían las demás especies, dijo la pareja que regentaba un asilo para perros abandonados.
Que es un complot de Bill Gates para hacer negocio redondo, vale decir en redondo de todo el planeta, vacunando a siete mil millones de personas, aseguró alguien que dijo estar muy bien informado; que el complot no es de Bill Gates sino de oscuros y larvados intereses para destruir China y acabar con el peligro amarillo, contraatacó otra voz; que esto podía ser cierto pero que era preciso notar que los chinos, tan astutos, al darse cuenta de que las acciones de todas las empresas que tenían inversiones en China se habían desplomado con la pandemia, aprovecharon para comprarlas todas a precio de bancarrota, adueñándose de gran parte de la producción mundial, agregó alarmado un experto administrador de empresas; que además de haberlo comprado todo, controlaron rápidamente el virus, lo etiquetaron made in China y lo exportaron al resto del mundo, monopolizando de paso la producción y distribución de mascarillas para las aterradas naciones de Occidente, agregó; que el paladín de Occidente, burlándose de toda esta alharaca, minimizó el asunto y le mostró al mundo esperanzado que todo se puede manejar a través de la tecnología de punta que ofrece Twiter, dijo una dama experta en informática; que es una medida filantrópica para disminuir el crecimiento de la población mundial porque si sigue creciendo ya no cabemos y tampoco hay otro planeta al alcance de nuestra irrefrenable compulsión reproductiva de conejos, sobre todo de los que no tienen televisión y que además ya no rezan antes de ir a dormir, dijo una parroquiana militante de los Testigos de Jehová; que es una secreta medida de un 0,001% de ricos extravagantes para instaurar un gobierno mundial que logre controlar las crecientes protestas de una población envalentonada y peligrosa, intervino de nuevo la experta en informática; que una prueba de lo anterior es esa nueva tecnología de punta disfrazada bajo el código 5G, dotada de todo lo necesario para vigilar y detectar cualquier movimiento, desplazamiento, deseo, pensamiento o malas intenciones de cualquier habitante del planeta, lo cual traería, por fin, un verdadero orden mundial. La prueba de esto es que las protestas callejeras en París, Santiago de Chile, Colombia, Hong Kong, etc., desaparecieron como por encanto; y su esposo la apoyó alertando que una prueba más de que esto último era verdad, era un video donde aparecían unos magnates gordos y rozagantes que en el secreto bunker desde donde manipulan el mundo, rivalizaban en carcajadas mientras agotaban las reservas de whisky y uno de ellos proclamaba:
¡Lo hemos logrado, socios, lo hemos logrado! Tenemos a todo el mundo encerrado en casa y paralizado de miedo. He ahí la fórmula de la manipulación mundial: el miedo. Y a partir de este momento podremos brindarle en bandeja, a cada habitante del planeta, la satisfacción plena de sus deseos: no sólo podremos saber de antemano cuáles son sus deseos. Lo más interesante es que nosotros mismos los estamos manipulando de tal manera que hemos inducido en cada uno de ellos los deseos que nos convienen para incrementar el consumo de lo que nosotros producimos. Todo fríamente calculado: el 5G lo teníamos preparado y listo antes del Covid19 y estos dos factores combinados, nos brindan la encerrona global en favor de nuestros intereses: somos los dueños del mundo y del destino de sus habitantes.

Y así, durante el transcurso de la fiesta clandestina en una anónima vereda rural del pueblito de marras, cada uno expresó sus opiniones y ejerció el derecho a la libre expresión. Hubo luego una sección de temas pueblerinos y ya al amanecer, saturados de jolgorio, regresó cada uno a su casa, felices de haber burlado el exagerado celo de la alcaldesa.
Al cabo de unos diez días, uno de los invitados, Rodrigo, resultó contagiado, o por lo menos eso diagnosticaron los médicos en el hospital del lugar. Todos los de la fiesta cayeron entonces bajo control. Resultado: el 70% infectados. Carmencita, la prometida de Rodrigo, sigue gozando de buena salud, pero agoniza de ver que el matrimonio ya no se puede realizar. Rodrigo tuvo que permanecer en el hospital, aislado, sin visitas. Y contra todo lo esperado, el joven y bello Rodrigo murió unos días después. Carmencita desesperada, sin un sentido que la anime a seguir viva, amenaza con eutanasia autoinducida. Del resto de infectados, se recuperan todos, menos uno que murió una semana después. Murieron por una gripe mal diagnosticada y peor tratada, dijo un aventajado estudiante de medicina, y aseguró que a su juicio habían muerto por tromboembolia pulmonar desencadenada por la obstrucción de las arterias pulmonares que le quita el oxígeno a los pulmones.
Lo único que yo saqué en claro, ya al final de la fiesta, fue descubrir que los franceses se contaminaron más rápido porque al saludar, como era su costumbre, se daban triple beso en la mejilla; segundo, que los más sanos, los esquimales, han logrado mantenerse sanos porque se saludan con la punta de la nariz congelada; y tercero, descubrí que yo mismo he vivido en cuarentena desde hace años, cuando me dejó mi mujer que prefirió mudarse al cementerio.

Meet the trillions of viruses that make up your virome


Every surface of our body – inside and out – is covered in microorganisms: bacteria, viruses, fungi and many other microscopic life forms. Image via vrx/Shutterstock.com.

By David Pride, University of California San Diego and Chandrabali Ghose, The Rockefeller University

If you think you don’t have viruses, think again.

It may be hard to fathom, but the human body is occupied by large collections of microorganisms, commonly referred to as our microbiome, that have evolved with us since the early days of man. Scientists have only recently begun to quantify the microbiome, and discovered it is inhabited by at least 38 trillion bacteria. More intriguing, perhaps, is that bacteria are not the most abundant microbes that live in and on our bodies. That award goes to viruses.


Transmission electron micrograph of multiple bacteriophages – viruses that infect bacteria – attached to a bacterial cell wall. Image via Graham Beards.

It has been estimated that there are over 380 trillion viruses inhabiting us, a community collectively known as the human virome. But these viruses are not the dangerous ones you commonly hear about, like those that cause the flu or the common cold, or more sinister infections like Ebola or dengue. Many of these viruses infect the bacteria that live inside you and are known as bacteriophages, or phages for short. The human body is a breeding ground for phages, and despite their abundance, we have very little insight into what all they or any of the other viruses in the body are doing.

I am a physician-scientist studying the human microbiome by focusing on viruses, because I believe that harnessing the power of bacteria’s ultimate natural predators will teach us how to prevent and combat bacterial infections. One might rightly assume that if viruses are the most abundant microbes in the body, they would be the target of the majority of human microbiome studies. But that assumption would be horribly wrong. The study of the human virome lags so far behind the study of bacteria that we are only just now uncovering some of their most basic features. This lag is due to it having taken scientists much longer to recognize the presence of a human virome, and a lack of standardized and sophisticated tools to decipher what’s actually in your virome.

The 411 on the virome

Here’s a few of the things we have learned thus far. Bacteria in the human body are not in love with their many phages that live in and around them. In fact they developed CRISPR-Cas systems – which humans have now co-opted for editing genes – to rid themselves of phages or to prevent phage infections altogether. Why? Because phages kill bacteria. They take over the bacteria’s machinery and force them to make more phages rather than make more bacteria. When they are done, they burst out of the bacterium, destroying it. Finally, phages sit on our body surfaces just waiting to cross paths with vulnerable bacteria. They are basically bacteria stalkers.


A virus called a bacteriophage infects bacteria and inserts its genetic material into the cell. The bacterium “reads” the genetic instructions and manufactures more viruses which destroy the bacterium when they exit the cell. Image via Guido4.

It’s clear that there’s a war being fought on our body surfaces every minute of every day, and we haven’t a clue who’s winning or what the consequences of this war might be.

Viruses may inhabit all surfaces both inside and outside of the body. Everywhere researchers have looked in the human body, viruses have been found. Viruses in the blood? Check. Viruses on the skin? Check. Viruses in the lungs? Check. Viruses in the urine? Check. And so on. To put it simply, when it comes to where viruses live in the human body, figuring out where they don’t live is a far better question than asking where they do.

Viruses are contagious. But we often don’t think about bacterial viruses as being easily shared. Researchers have shown that just living with someone will lead to rapid sharing of the viruses in your body. If we don’t know what the consequences are of the constant battle between bacteria and viruses in our body, then it gets exponentially more complicated considering the battle between your bacteria and their viruses that are then shared with everyone including your spouse, your roommate, and even your dog.

Viruses keeping us healthy?


Viruses destroy the bacterium when they burst out of the cell. Here, the clear circles reveal where the bacteriophages have killed the bacteria. Image via Guido4/Shutterstock.com.

Ultimately, we need to know what all these viruses in the human body are doing, and figure out whether we can take advantage of our virome to promote our health. But it’s probably not clear at this point why anyone would believe that our virome may be helpful.

It may seem counterintuitive, but harming our bacteria can be harmful to our health. For example, when our healthy bacterial communities are disturbed by antibiotic use, other microbial bad guys, also called pathogens, take advantage of the opportunity to invade our body and make us sick. Thus, in a number of human conditions, our healthy bacteria play important roles in preventing pathogen intrusion. Here’s where viruses come in. They’ve already figured out how to kill bacteria. It’s all they live for.

So the race is on to find those viruses in our viromes that have already figured out how to protect us from the bad guys, while leaving the good bacteria intact. Indeed, there are recent anecdotal examples utilizing phages successfully to treat life-threatening infections from bacteria resistant to most if not all available antibiotics – a treatment known as phage therapy. Unfortunately, these treatments are and will continue to be hampered by inadequate information on how phages behave in the human body and the unforeseen consequences their introduction may have on the human host. Thus, phage therapy remains heavily regulated. At the current pace of research, it may be many years before phages are used routinely as anti-infective treatments. But make no mistake about it; the viruses that have evolved with us for so many years are not only part of our past, but will play a significant role in the future of human health.

David Pride, Associate Director of Microbiology, University of California San Diego and Chandrabali Ghose, Visiting Scientist, The Rockefeller University

This article is republished from /The Conversation/ under a Creative Commons license. Read the original article.

Bottom line: Your virome is made up of trillions of viruses.

Meet the trillions of viruses that make up your virome

Credits: https://earthsky.org/human-world/trillions-of-viruses-human-virome

Todas las verdades son relativas (pero las mentiras son absolutas)

Los corruptos que están en el poder nos quieren asesinar, y lo están haciendo lentamente. Nos han suprimido TODOS los derechos humanos dizque para protegernos de un virus que ha atacado al 0.06% de la población. No hay PANDEMIA, una pandemia tiene que afectar a la MAYORÍA de la población, no al 0,06% de la población, el restante 99,994% permanece saludable.

No hay ninguna razón médica ni científica para encerrar a los sanos por temor a que se contagien de un 0,006 de enfermos. ¿No sería más fácil y efectivo aislar a este 0,006 de enfermos que encerrar a todo el mundo?

La cámara de gas moderna es una mascarilla que nos está envenenando lentamente. Han puesto a la gente a usar mascarillas para que no pueda respirar y vuelva su sangre ácida y se envenene lentamente. Llega menos oxígeno al cerebro, ya hay por los menos dos casos en el mundo de personas con mascarillas que se han desmayado conduciendo y perdido la vida, al igual que jóvenes haciendo ejercicio con mascarillas que han caído muertos. La mascarilla es inútil y peligrosa, la gente respira y concentra sus propios virus, altera su sistema fisiológico volviendo la sangre ácida, pues colapsar y morir con el uso continuo de una mascarillas que además es el símbolo de su propia sumisión al sistema. No sabe las razones que hay detrás de la imposición de las mascarillas y cómo no protegen, sino que por el contrario, pueden enfermar y matar.

  • Millones de años de evolución de un ser SOCIAL están siendo destruidos para matarnos por la piel, por la vista, por las emociones, nos están impidiendo hacer TODO lo que nos hace humanos y lo que SUBE nuestras defensas: el cariño, la risa, la proximidad, el tacto, las reuniones de grupo, ¡nos están mutilando como seres humanos y nosotros lo estamos permitiendo!
  • El encierro tiene como fin bajar nuestras defensas físicas y psicológicas. No se debe encerrar a los sanos sino aislar a los enfermos. El estado usa la excusa del virus para tomar medidas dictatoriales, de guerra, y, ¿saben qué? LA GUERRA no es contra el virus, es contra nosotros mismos. ¡Nos están arruinando la vida, robándonos la libertad, el derecho a ser felices, nos bombardean con propagandas de muertes infladas para aumentar el temor y el estrés, nos manipulan!

Ahora nos hemos convertido en PROPIEDAD del estado al cual NUNCA le otorgamos poderes para que nos encerrara ni dictara políticas en masa de cómo debíamos cuidar nuestra salud. El estado se ha quitado su máscara para mostrar lo que siempre ha sido: Un instrumento de matar, oprimir, explotar y legalizar la corrupción. De la misma manera que “voluntariamente” estamos portando las máscaras que nos están matando, “voluntariamente” salimos a votar apara elegir a nuestros asesinos.

Y, hay algo crucial para entender NO existen ni la izquierda ni la derecha, TODOS estos nombres son formas de encubrir una falsa opción para legitimar al estado criminal y asesino. Existen la tiranía y la libertad, no hay nada en el medio. Los políticos de “izquierda” y “derecha” son intercambiables, solo les interesa el poder y vivir o robar del estado. ¿Han escuchado aun solo político de izquierda quejarse de las políticas totalitarias de encierro y de pérdida de todo tipo de libertades? La respuesta es un rotundo NO, ellos son los que piden más encierro en esta FALSA pandemia que ni se atreven a cuestionar.

Can’t think how to get started? Just write the first thing that pops into your head. Anne Encerrar a toda una población, arruinarle su salud, su economía, su vida, sus sueños y alegrías para “protegerle la vida” es una farsa: Todo lo que están haciendo es para matarnos lentamente y rematarnos después con una vacuna. Es una guerra psicológica, con listas de muertos y enfermos todos los días en la prensa y la TV como si nadie se muriera de nada más: Todos los muertos corren ahora por cuenta de eso que ridículamente han llamado “Covid19”. Démosle su verdadero nombre: Falso virus, Falsa pandemia creada por Bill Gates y sus cómplices para ofrecernos la “solución final”: una vacuna contra un virus que si acaso ha matado a los más enfermos y a los más débiles, en unas proporciones minúsculas. ¡Ahora quieren que se vacunen los sanos contra una virus que posiblemente ya porten y que no les ha causado ninguna enfermedad! De esta manera, convertirán un virus inocuo para la mayoría en una sustancia mortífera a través de la vacuna.

A nadie en su sano juicio se le ocurriría que arruinar la economía, los negocios de la gente, dejarla vulnerable y bajo presión, encerrada en la casa como prisión y con un estrés sicológico que no para, día tras día, nos está salvando de algo, lo que están haciendo es destruyendo el mundo en el que existimos: Destruyendo el tejido social, la economía, la salud, cortando de tajo las necesidades humanas más sutiles que nos dan una razón de vivir, tales como celebrar el cumpleaños de la tía Elvira en familia, abrazar y besar a los amigos, reunirnos a compartir una copa, un aniversario, una boda, un nacimiento o un entierro, ir a un cine o a un restaurante, ir de compras, ¡ahora todo eso no solamente quedó prohibido, legislando abusivamente en nuestras vidas. Lo que antes era un motivo de deshago o de satisfacción, ahora lo volvieron un motivo de estrés, como permanecer en filas eternas, alejados el uno del otro, con máscaras que nos impiden respirar, para llenarnos después de “desinfectantes” que estarán matando nuestras bacterias sanas y que jamás servirían ni para espantar al más humilde virus. Además han instalado un régimen DICTATORIAL y TOTALITARIO, por el que nadie votó. Si un gobernante tiene el poder de arruinar y controlar nuestras vidas por medio de decretos, el ESTADO NO FUNCIONA, es un aparato de control y represión. NO existe un estado de derecho solo un estado totalitario que puede seguir haciendo esto con nosotros de aquí a la eternidad si a Bill Gates le da da por propagar un virus cada seis meses. ¡Nos están aniquilando!

Si queremos seguir siendo humanos y seguir como raza humana tenemos que deshacernos de todas estas restricciones, desautorizar al estado que se cree con derecho a poseer nuestras vidas, declararnos en asamblea de poder popular permanente, ser nosotros el gobierno, y cambiar la naturaleza del Estado: El Estado somos NOSOTROS no los representantes fraudulentos que usan el Estado opresor para sus propios fines corruptos, para enriquecerse y engañarnos y para el peor de los fines: Asesinarnos.

Create your website at WordPress.com
Get started